Una de las caracterísitacas principales de las plantas valsculares es su crecimiento en grosor a lo largo del tiempo. En el caso de las dicotiledóneas, este aumento, se debe a la existencia de un tejido celular muy activo entre el floema y la corteza o suber, que recibe el nombre de cambium.
Existen dos tipos de cambium: el cambiun vascular, encargado de formar los tejidos conductores (xilema y floema 2º); y el cambium suberoso, encargado de generar el tejido protector o la corteza.
A diferencia de otros tejidos vegetales, el cambium vascular es irremplazable esto es cuando se daña no se recupera. Esta particularidad provoca que la actividad cambial se detenga durante las estaciones más desfavorables (Otoño-Invierno), para evitar que el cambium sea dañado por las bajas temperaturas; y sea activo durante estaciones favorables (Primavera-Verano). De tal manera que esta alternancia en la actividad cambial es la causante de que se generen en el leño los anillos de crecimiento, que en el caso de nuestras latitudes, suele ser anual.
Siendo esta la característica vegetal en la que se asienta los principios de la dendrocronología, algunos autores (ver GRISSINO) han procedido a clasificar las principales especies vegetales en función de su aptitud para ser utilizadas en análisis dendrocronológicos. Esta clasificación se basa en la dificultad de visualizar la secuencia de anillos anuales y en la capacidad de la especie a generar falsos anillos que pudieran llevar a equívocos durante el proceso de datación.
Por otra parte, los autores de los estudios realizados en la Península Ibérica han venido utilizando diversas especies entre las que se pueden destacar las siguientes: |